CAMBIO CLIMÁTICO: AMENAZA CONTRA EL MEDIO AMBIENTE EN EL SIGLO XXI

El cambio climático constituye la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad.

El problema

El cambio climático es el mal de nuestro tiempo y sus consecuencias pueden ser devastadoras si no reducimos drásticamente la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, los impactos del cambio climático ya son perceptibles y quedan puestos en evidencia por datos como:

  • La temperatura media mundial ha aumentado ya 1,1°C desde la época preindustrial
  • El período 2015-2019, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ha sido el quinquenio más cálido jamás registrado
  • La tasa de subida del nivel del mar ha ascendido a 5 mm al año en el quinquenio 2014-2019
 cambio climático

Pero hoy también estamos viendo los impactos económicos y sociales, que serán cada vez más graves, como:

  • Daños en las cosechas y en la producción alimentaria
  • Las sequías
  • Los riesgos en la salud
  • Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, tormentas y huracanes
  • Mega-incendios

En los peores escenarios probables que los expertos reflejan, el aumento de temperatura podría llegar a los 4,8 ºC para final de siglo. El cambio climático es un problema global que alcanza una perspectiva ambiental, política, económica y social en la que las peores previsiones también implican enormes pérdidas económicas. Y es que cuanto más tardemos en actuar, mucho más elevadas serán las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura.

El 79% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea son debidas a la quema de combustibles para usos energéticos o de transporte, según datos de Eurostat. Todavía en 2017, el 91% de la energía usada en España provenía de fuentes no renovables como combustibles fósiles o energía nuclear. De hecho España, junto con otros cinco países de la Unión Europea, acumula alrededor del 70% de todos los gases de efecto invernadero del continente.

La solución

El sector energético, debido al uso de fuentes de energía sucias —petróleo, carbón y gas—, es uno de los mayores contribuidores al calentamiento global. Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales. En España, las grandes eléctricas siguen generando buena parte de su electricidad usando fuentes no renovables, por eso trabajamos para que este modelo insostenible cambie y se acelere la transición a un sistema energético eficiente, inteligente, 100% renovable y democrático.

La revolución energética en manos de la ciudadanía es el camino: con las energías renovables se conseguirán paliar los efectos del cambio climático y lograr una eficiencia energética que generará puestos de trabajo y reducirá los costes de electricidad. Necesitamos prescindir de los combustibles contaminantes y de la energía nuclear y aumentar la participación de la ciudadanía para que se beneficie de la transición renovable.

Se trata de un modelo en el que el control sobre la energía no es un privilegio de las grandes empresas energéticas, sino un derecho ciudadano, donde cada hogar podría ser dueño de su energía, que pueda producir, consumir, acumular e intercambiar a su justo valor y en libertad.

Esta transición energética que ya está ocurriendo en muchos lugares del mundo, en España por fin comienza a despegar tras la derogación del Impuesto al sol (Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores) en 2018 y su posterior desarrollo normativo (Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica), en el que se desarrolla el autoconsumo compartido, individual y de proximidad y se reconoce el derecho a la remuneración de los excedentes. Es obligación de todos los Gobiernos impulsarla, priorizando así el interés general, la lucha contra el cambio climático y el abandono de las energías sucias.

Dentro de esta estrategia, donde cualquier fuente de energía renovable debe ser aprovechada para contribuir al mix energético, las turbinas hidráulicas juegan un papel importante. Hasta la fecha las turbinas hidroeléctricas únicamente han sido instaladas en grandes presas o embalses, con capacidad para generar elevadas potencias del orden de megavatios.

No obstante, recientemente se ha extendido la instalación de las llamadas “bombas usadas como turbinas” o PAT por sus siglas en inglés (“pumps used as turbines”). Esta tecnología se basa en la utilización de una bomba convencional en modo inverso a modo de turbina para generación de energía eléctrica.

De esta forma, actualmente es posible usar una pequeña turbina hidráulica para generar energía a pequeña escala redes de agua potable o riego. Se trata de pequeñas microturbinas de menos de 100kw de potencia pero con múltiples posibilidades de instalación en redes de agua (depósitos de agua potable, balsas de riego, válvulas reductoras de presión, arquetas de rotura de carga, etc.)

 empresa

Se trata por tanto de una oportunidad rentable y eficiente para empresas de distribución de agua potable o comunidades de regantes para generar su propia energía verde, así como para contribuir a un modelo descentralizado de la producción de energía, disminuyendo las pérdidas por transporte del sistema eléctrico.

Por otro lado, estas pequeñas turbinas hidráulicas también pueden generar energía para uso particular en una vivienda. Por tanto, el ciudadano dispone actualmente de un amplio abanico de posibilidades para generar su propia energía (solar, eólica, miniturbinas hidráulicas, etc.)

La apuesta total por las energías renovables no solo es la opción más segura para el planeta, sino también para la economía. Un modelo basado mayoritariamente en energías renovables (solar, eólica, energía hidráulica, etc.) y ahorro energético crearía más de 3 millones de puestos de trabajo en España, incrementaría en dos puntos anuales el PIB y disminuiría la factura energética en un 34% con respecto a 2012, todo esto se conseguiría para el año 2030.

Qué puedes hacer tú

¡Actúa con tu consumo! Adoptando unas sencillas medidas de eficiencia energética en tu casa ahorrarás dinero y contribuirás en la lucha contra el cambio climático. Aquí te proponemos algunas:

  1. Bájate la factura de la luz, bájate la potencia
  2. Pon tu electrón verde, produce tu propia energía
  3. Adquiere electrodomésticos de mayor eficiencia energética
  4. Usa bombillas y lámparas LED
  5. Evita dejar enchufados cargadores y transformadores
  6. Crea tu propio proyecto energético

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